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Archive for 2 enero 2010

Un juego peligroso

Hoy voy a cambiar radicalmente la temática casi siempre predominante musical para contar una historia. Es una historia triste, quizá sentía la necesidad de contarla ahora que ha empezado un nuevo año, con la idea de que ójala haya terminado ya.

Había una vez un chaval joven que para sentirse mejor con una parte de su vida decidió crear un personaje al que llamaremos P. Al principio era divertido, pues al convertirse en P. este chaval podía hacer cosas que sin ser él se veía incapaz. Y así se entremezclaban dos vidas, la del chaval y la de P., aunque nadie sabía la existencia del segundo. Pero había veces que ser P. no era tarea fácil y traía compllicaciones, tristezas y problemas que siempre acababa sufriendo el chaval cuando P. desaparecía. Por lo que el chaval decidió dejar un poco el juego y condenar un poco a P. al olvido. Pasó el tiempo y sin darse cuenta el chaval empezó a jugar otra vez. Pero él no se daba cuenta. Y había muchos momentos en los que el chaval no era él mismo sino que era P. quien movía los hilos de su vida de una forma egoísta. Era tan divertido ser P.!! Pero el chaval no se daba cuenta de lo peligroso que era el juego porque no sabía ni a qué estaba jugando. Al el chaval se convirtió en P. cada noche que salía y solo hacía y buscaba lo que P. quería que hiciera o buscara. Y llegó el día de nochevieja. Y P. volvía a salir aunque el chaval pensaba que ese día se quedaría en casa. Pero no fue así. P. salió con el como si fuera su sombra. Y la noche fue como tantas otras… o quizá peor. El chaval no se dió cuenta de que P. le había hecho abandonar lo que más le importaba en el mundo esa noche. Y el chaval acabó en un lugar desconocido, sin rumbo, creyendo que se lo estaba pasando bien cuando lo que estaba haciendo era dar pasos hacia atrás. Pero el chaval a la mañana siguiente se dió cuenta de que P. habia dominado su vida y que tenía que luchar contra él. Y hubo gente que ya le adviritió anteriormente pero P. se tomaba todo a broma y no había manera de razonar con el chaval. Pero gracias a que el chaval contaba con buenos amigos y que en el fondo era alguien sensato se dio cuenta de que habia que quemar el disfraz de P. y esparcir sus cenizas en algún lugar lejano. Y así es como el chaval quiso recuperar las riendas de su vida y no ser el reflejo de lo que era realmente. Eso es lo que va a hacer a partir de ahora.

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